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Entre la ignorancia, la impotencia y la indolencia

“No voy a seguir corriendo riesgos por los inconscientes e irresponsables que no saben que esto es grave… la gente se sigue juntando, no tienen consciencia de lo que está pasando ¡y el personal sanitario ya está cansado!… Yo soy uno de tantos… han muerto cantidad de médicos, enfermeras, mucamas y personal relacionado con la salud, por dar todo… para que ahora dejen de cuidarse en el peor momento”, estas son las palabras con las que el médico argentino Marcelo Lemus, de 64 años, condena el actuar tanto de las autoridades como de la gente misma, y no es el sentir aislado de un galeno argentino, sino que representa la desesperación e impotencia de ese gran ejercito de médicos, enfermeras y enfermeros que tratan salvar vidas en el preciso terreno de la batalla, ante la actitud indolente de mucha gente que con su comportamiento atentan contra la vida de los más vulnerables y de la vida propia.

El Dr. Marcelo Lemus presentó la renuncia a su guardia en el Hospital San José Colón, en Entre Ríos, en Argentina, en un video que dura un poco menos de 2 minutos y continúa diciendo lo siguiente:
“Yo acabo de renunciar a la guardia. Se lo acabo de comunicar al director. Esto se está convirtiendo en un lío que va a terminar en un caos si la gente no entiende, que si no nos cuidamos entre todos, fundamentalmente los jóvenes y los adolescentes va a terminar en algo mucho peor”, indicó en el mismo video que es difundido en redes sociales.

Hemos visto, sentido y llorado la muerte de mucha gente debido a la pandemia provocada por el virus más contagioso y mortal de los últimos años SARS-COV-2.

El ser humano es un ser complejo, y ha demostrado tener diferentes reacciones ante la tragedia, por ejemplos recordemos los sismos que ocurrieron en la ciudad de México en 1985 y 2017 con cientos de muertes en ambos sucesos, las manifestaciones de solidaridad y ayuda fue uno de los actos más significativos entre mexicanos, lo mismo podemos ver de lo ocurrido en Estados Unidos con el huracán Katrina en el 2005 donde murieron casi 2,000 personas, el país entero se volcó en un espíritu de ayuda y solidaridad , otro ejemplo es lo sucedido en diciembre del 2004 en el océano Índico, donde las playas de Tailandia fueron golpeadas por un tsunami con olas de 10 metros de altura después de 3 horas de haberse detectado un maremoto de magnitud 9.0… el número de víctimas atribuidas directamente a este fenómeno fue de aproximadamente ¡280.000 personas!… y podría nombrar más tragedias que están grabadas en la memoria de no nada más de los países donde ocurrieron dichos hechos, sino también en la memoria universal.

¿Que tienen de diferente estos eventos con la pandemia actual?, en todos los casos han menoscabado de manera considerable la vida humana de una forma impactante, pero curiosamente en aquellos donde hubo poco tiempo de antelación la gente reacciono muy diferente.

¿Qué sucedería si con 3 días de anticipación nos avisaran que nuestra ciudad seria sacudida por un terremoto clasificación 8 en la escala Richter? ¿O que en 2 horas las playas donde nos encontramos serian arrasadas por un poderoso tsunami?… ¿En el caso del terremoto nos quedaríamos con nuestros hijos jugando Nintendo dentro de casa? ¿Y en el supuesto del tsunami mojándonos los pies en la playa o haciendo castillos de arena?… ¡¡Claro que no!! Lo que haríamos sería correr a algún lugar para ponernos a salvo junto con nuestras familias de lo contrario sería una actitud suicida y estúpida.

Hace un año comenzó el brote del SARS-COV-2 siendo el epicentro Whuan (China) y en ese momento se encendieron las luces… la historia de la humanidad habría de cambiar.

La tecnología ha sido capaz de rastrear el epicentro de la pandemia, de observar en tiempo real su propagación y de su virulencia, nos ha mostrado la forma de contagio y las rutas que sigue este mortal virus.

Los análisis estadísticos nos muestran cual es la población, edad y condiciones que hacen que quienes se contagien sean mayormente vulnerables, y por lo tanto tengan menos probabilidades de salir adelante.

Pues bien, con toda esta información vital y anticipada muchos nos seguimos manteniendo reacios, desdeñando todas las medidas para proteger la vida y ralentizar la propagación del brote, aun viendo gente de cerca que hace filas por conseguir oxígeno para mantener con halito de vida a su enfermo. Nuestra reacción ante el COVID debería ser otra.

Al ignorar las medidas sugeridas para evitar el contagio del COVID y protegernos, estaremos también atentando contra la vida de la demás gente, de tal manera que no fue un acto de cobardía la decisión del Dr. Lemus… fue un acto de impotencia ante la IGNORANCIA, LA INDOLENCIA y tal vez hasta la BURLA de gente obtusa.

Como dije hace poco, hoy en día hay gente en la calle que sin traer un arma en sus manos, igual está atentando contra nuestras vidas, y cuando hayamos acabado con la ignorancia le habremos ganado la batalla al COVID.

Hugo Alejandro Zanella

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